LOS TIEMPOS DE XALAPA
Xalapa, Veracruz, 6 de enero de 2009.
Terminan, con la visita bíblica y simbólica de Los Reyes Magos, las festividades de la Natividad del Señor e inicia el nuevo año cristiano y civil con renovados retos y con desafíos enormes en el marco de la llevada y traída crisis financiera global, la que nos pone en serios bretes y nos colca de cara ante aprietos que ponen en serio riesgo la estabilidad social del país.
México dejará de vender sus productos a su principal cliente, Estados Unidos, en donde la demanda (el consumo) disminuirá debido al desempleo, la falta de inversión y del crédito interno. Nuestros paisanos emigrantes se nos vendrán encima, pues ya no tendrán trabajo allende el Río Bravo y dejarán de enviar sus remesas. Pueblos veracruzanos enteros viven -hasta hoy- de ellas. ¿Que vendrá despúes?
Las manifestaciones sociales de esa dificultad económica son espinosas allá, y gravísimas aquí, pues al desempleo acumulado históricamente en nuestro país, habrá de agregarse el que proviene de los problemas anunciados, al punto que algunos observadores avisoran que, durante 2009, cuando menos un millón de nuevos mexicanos en edad de trabajar no conseguirán un puesto en la economía, debido justamente a la crisis financiera y sus repercusiones en la planta industrial (la producción) y en el consumo.
Por tradición, Xalapa, la Atenas, ha sido y es una ciudad con problemas serios de colocación laboral; además, los puestos que tiene no ofrecen emolumentos suficientes para crear una vida decorosa. Todo el mundo sabe que la aspiración máxima de un xalapeño -especialmente si es egresado universitario- es colocarse como burócrata en el gobierno, en cualesquiera de sus niveles, o de plano conseguir "algunas clases" para subsistir.
No hay más en nuestro terruño, aparte de la actividad comercial que, por cierto, acusa paradojas curiosas, como es el caso de conocida tienda departamental -en moderna plaza comercial- que fue, en el país, la que más ventas tuvo percápita en 2007-8. Y uno se pregunta, ¿cómo es eso?
¿Qué opciones tiene nuestra ciudad para crear oportunidades locales? Los políticos no cejan de anunciar programas de "promoción turística" para atraer más visitantes a la ciudad. Algunos de ellos ya tocaron trompeta anunciando que Xalapa es una de las tres ciudades más visitadas del país. Nuevamente nos preguntamos, ¿cómo es eso?
Dicen que hay que promover, pero técnicamente nos encontramos con que en Xalapa no hay producto turístico. Hay atractivos naturales, es cierto, pero eso no quiere decir que haya producto turístico. ¿Cuántas noches se hospeda en hotel el visitante típico de nuestra ciudad?, ¿cuánto gasta durante su visita?, ¿qué sectores de la ciudad se ven beneficiados por el visitante y su actividad turística?
Lo que el turismo debe ser capaz de lograr es gasto y beneficio en los actores económicos que habitan en un destino. ¿De qué sirve que lleguen a las playas del puerto de Veracruz camiones atollados de viajeros si traen todo, desde atún hasta pambazos, refrescos y tortas, jamón y sardinas compradas en sus lugares de origen?, ¿cuánto gastan si hasta carpas y casas de campaña traen para dormitar en las playas?
No es lo mismo que los turistas lleguen en avión, consuman hoteles, desayunos, comidas, cenas y otros servicios y que generen consumos extras con billetes verdes, o de los nuestros, pero que generen economías en las cadenas productivas de un destino turístico, a que traigan todo para el "Camarena Suite", y los políticos anuncien que hubo millones de visitantes durante el año.
Así en Xalapa. Vienen los visitantes que son familia de residentes locales. Duermen en sus casas, consumen en sus casas y compran 100 pesos a los "jipis" del Callejón del Diamante o pagan 20 pesos al trenecito que los lleva a recorrer la ciudad. ¿Y dónde esta el consumo?, ¿dónde esta el producto turístico?
Los políticos locales deben entender que Xalapa posee condiciones estructurales generadoras de oportunidad, pero no están vistas, y si lo están, quieren que generen trabajo y dinero por obra y gracia de Dios. Xalapa necesita inversiones para transformarse de ciudad de turismo tortero, a ciudad de gran atractivo y consumo como Zacatecas o León, por ejemplo. Pero se necesita visión, estrategia e inversión pública y privada para lograrlo y convertirla -aunque se escuche feo- en auténtico producto turístico. Necesitamos tener "algo que vender" y luego hacerle promoción por todos los medios.
Por lo pronto, si no empiezan a tomarse medidas en este sentido, Xalapa terminará siendo la ciudad de los vendedores ambulantes.
Ya Diódoro, el hombre que todo lo sabe, esta haciendo sus previsiones oportunas. Pero Diódoro también es optimista, y dice que Xalapa tiene tiempos por venir maravillosos, más alla del gasto gubernamental anticíclico. Pero Xalapa necesita políticos visionarios e inversionistas que sepan valorar el futuro de mediano y largo plazo. Hay fuentes seguras de oporunidad.
¡Salud, alegría y properidad en 2009!

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