CAMBIOS EN LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Se aproxima el cambio de Rector en nuestra Universidad. Como siempre, la Junta de Gobierno enfrenta los embates de los opinadores del más amplio espectro, principalmente de los aspirantes que sienten que sus anhelos no encuentran el cobijo que quisieran porque perciben que la Junta de Gobierno responde a intereses extraños.
El proceso de cambio, debiendo ser académico al cien, no deja de expresar tintes políticos que finalmente reflejan los intereses de grupos, tanto universitarios, como ajenos a la máxima Casa de Estudios de Veracruz. Se habla de proyectos y de diagnósticos, de personas y de personalidades. Ciertamente, todo es importante y necesario de conocer. Sin embargo, ni los proyectos ni las personalidades son definitivos para lograr las transformaciones que la Universidad necesita; obviamente son necesarios, pero no suficientes.
La Universidad -esta y cualquier otra- la hacen los académicos y los estudiantes, así como todos aquéllos que prestan sus servicios en ella. El quehacer universitario es, por definición, un quehacer de transformación, pues con el pensamiento, el análisis, la investigación, la difusión y la docencia todo debiera transformarse en bien de la sociedad. Si el inmovilismo y el marasmo son los límites del trabajo universitario, todo quedaría destruido y acabado. No pueden los intereses de grupo luchar porque las cosas queden como están; se requieren transformaciones radicales, internas y desde las bases o trincheras de la institución.
Los discursos, las palabras bonitas, los eventos glamurosos, las grandes personalidades del mundo de las letras recibiendo doctorados honoris causa, si que enaltecen el nombre de nuestra Universidad Veracruzana, pero no la transforman.
Los universitarios que trabajamos en las trincheras mismas de la Institución pensamos que urgen cambios de organización y estructura, así como de mando y dirección para generar condiciones adecuadas que permitan reorientar la educación y la investigación y mejorar los estándares de desempeño institucional, sobre todo a la luz de los organismos calificadores, tanto nacionales como internacionales.
No son los Rectores iluminados, ni congraciados con la luz de la verdad, lo que las universidades necesitan; se necesitan rectores que entiendan que las universidades -como muchas otras organizaciones complejas- deben ser administradas de abajo hacia arriba, y no desde las cúpulas a las bases.
Los administradores hemos dicho muchas veces, en la más pura ortodoxia, que la estrategia dicta la táctica; pero, la realidad dice otra cosa: es la táctica la que dicta la estrategia. De modo que el nuevo Rector de la Universidad Veracruzana, así sea un ilustrado de la investigación con mil publicaciones internacionales, debe ir a las trincheras de la institución, esto es, a las aulas, hablar con los estudiantes, los profesores y los administradores, escuchar lo que dicen y piensan, y desde ahi trazar los lineamientos de cambio que la Universidad Veracruzana necesita urgentemente.
De los sindicalismos nefastos que la Universidad Veracruzana padece, habría que hablar en otra ocasión.

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del.icio.us
Xalapa, Veracruz, 5 de junio de 2009.
Los candidatos a diputados, ya federales o estatales tienen, de suyo, graves problemas. En primer lugar, carecen de oferta real y efectiva y estan desprovistos del poder de la promesa que como diputados pudieran presentar a sus potenciales electores, y hacer efectiva una vez instalados en su curul. Y aún teniéndola, no la saben presentar a sus electores, y aún sabiéndolo, parece que éstos no la quieren o no la saben valorar.