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ATENIENSES POR XALAPA

Para difundir los valores de nuestra Ciudad, sus tradiciones, su cultura, su belleza, sus problemas y soluciones...
DESDE EL MACUILTEPETL... PARA COMENTAR Y COMPARTIR LO MEJOR PARA XALAPA... DR. CUAUHTÉMOC D. MOLINA GARCÍA

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Categoría: VALORES Y PRINCIPIOS

CRISIS RELIGIOSA Y TURISMO

laemolina 13/04/2009 @ 15:07

iglesia-vacia.jpgLos medios locales anuncian que en esta Semana Santa los centros vacacionales estuvieron a reventar, aún más que nunca. El puerto de Veracruz batió record en número de visitantes y bañistas, pues la playas lucieron a reventar y los hoteles al tope. El gobierno festina que el puerto, y en general el Estado en sus litorales, es ya el segundo destino nacional en estas materias y desboca contra aquellos que anunciaron que las playas veracruzanas estaban contaminadas.

Pero hay que reconocer que el turismo que atrae nuestro Estado, en particular nuestras playas y litorales, es un turismo de poca monta económica que deja escasas derramas en los prestadores de servicios. Quisiéramos que Veracruz puerto fuese un destino como Vallarta, Cancún, Huatulco o Acapulco, donde los turistas arriban en vuelos charter y contribuyen al ingreso y a la economía con sus consumos y demandas.

En cambio, nuestras tierras atraen vacacionistas que arriban en camionetas de batea cubiertas con lona, autobuses fletados y automóviles llenos al tope con miembros de la familia, muchas veces hasta con el loro, el gato y el perro. Consigo traen despensas enteras de galletas, atún, pan para sandwiches, tortas, jamón, queso, carnes con asador y cervezas, muchas cervezas y licor que a la postre devienen en tragedias. Las playas quedan con no gratos testimonios de esta clase de turismo que, dicho sea de paso, siempre será no obstante bien venido.

En contraste con las playas pletóricas y coloridas -en pleno viernes santo- se vieron los templos católicos cada vez más vacíos de fe y de fieles. Los católicos mexicanos prefieren el relax y andar "en la carne", que caminar en "el espíritu". No obstante, las procesiones del silencio se nutren de creyentes eventuales que asisten, seguramente, para participar en un evento de tradición, ciertamente no desprovisto de espiritualidad, pero que no nutre los andenes de los templos católicos, una vez pasadas las conmemoraciones de estas fechas.

Los lideres católicos se preguntan angustiados qué esta pasando con la feligresía que, antaño, arrebataba las iglesias y hogaño, parece desentenderse de sus vocaciones católicas. Es una pregunta cuya respuesta contiene elementos no solo estrictamente religiosos, pues abona linderos de la sociología, la psicología y la emocionalidad misma del mexicano convencional; algunos de esos componentes tienen que ver con una percepción cada vez más clara e incontrovertible del pueblo que ve en sus líderes -curas, obispos y demás clérigos- una clase social cada vez menos creíble y confiable, al mismo tiempo que corrupta y ambiciosa de protagonismo en los medios y en los foros de la política.

El hecho mismo de que los jerarcas del clero católico constantemente se entrometan en asuntos que, religiosamente hablando, no son de su incumbencia, genera en amplios sectores de la población -incluso en la no ilustrada- un sentimiento de rechazo ampliamente aversivo, pues de pronto tales jerarcas parecen olvidar el precepto esencial del Maestro Jesús, cuando dice al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

Los tiempos de prueba para el clericalismo católico son precisamente estos, los días de la Semana Mayor, en los que la carne vence con facilidad al espíritu de los católicos y no logran los señores de la sotana, ni con mucho, convencer a su feligresía de que asistan a las iglesias, en lugar de irse a destrampar a las playas, sobre todo en un día de tan profundo significado como es el viernes santo.

Tal situación no es para alegrarse, pues la enseñanza religiosa es necesaria para la formación integral del hombre. Claro, mientras más cercana fuese ésta a las fuentes bíblicas, sería mucho mejor. Tampoco nadie parece dudar que las crisis morales que vive nuestra sociedad -alcoholismo, drogadicción, narcotráfico, pasiones sexuales desbordadas, desintegración familiar, entre otras más- tienen su base en la ausencia de moralidad, de principios y de valores rectores de la conducta humana. Las consecuecias de un secularismo extremo son evidentes; pero lo contrario sería peor, es decir, la intromisión exagerada y sin límites de un clericalismo que pretendiese imponer a la sociedad su visión particular del mundo por sobre otras, tan válidas como necesarias.

Entre tanto, lo que la Semana Mayor significa para 7 de cada 10 mexicanos supuestamente católicos, es eso: destrampe, playa, carne, vino y todo lo que con ello viene. Tales fenómenos no demuestran sino que la catolicidad mexicana es superficial, meramente emotiva y desprovista de fe. El famoso padre Quntín se ha dejado declarar, sin recato alguno:

"Aunque la mayoría de los católicos estan bautizados (sic) no todos tienen la fe, ya que esta es un don que Dios nos da".

Si el señor Quintín afirma esto, me surge la pregunta, ¿si se dice que son católicos, pero carecen de fe, entonces son o no son católicos?, o ¿qué clase de católicos son?

Y uno se queda con muchas más preguntas, por ejemplo, ¿en dónde puede fundarse el supuesto poder e influencia de la jerarquía católica en la sociedad y el Estado mexicanos?, ¿por que entonces los medios de comunicación son tan afectos a las declaraciones de los curas, si la sociedad ya no cree en ellos?, ¿en qué se fundan los escandalizados jacobinos para espantarse cada vez que los curas arremeten contra el liberalismo juarista?

¿Cómo la ves, Diódoro?

NOS DICE YEHUDA BERG...

laemolina 07/04/2009 @ 04:11

Quiero compartir contigo una manera útil de lidiar con cualquier desafío que puedas enfrentar en la vida.

La fórmula proactiva te permitirá enfrentar el mundo con sentido positivo y práctico.

Veamos:

Se presenta un obstáculo.
Date cuenta que tu reacción es el verdadero enemigo.
Cierra tu sistema reactivo e invita a la Luz (Dios) a entrar en ti.
Expresa eficientemente tu naturaleza proactiva.
Usa esto tres veces hoy.

Sí, es trabajo. Pero funciona.

BENITO JUAREZ, EN SU NATALICIO

laemolina 22/03/2009 @ 19:04

juarez.bmp

21 DE MARZO DE 2009 

Los hombres tienden a idealizar y elevar a niveles de mito a los personajes de la historia. Juárez fue convertido en un santo laico, admirado por unos y odiado por otros. Vicente Fox, por ejemplo, mandó quitar el óleo del Benemérito del salón principal de Los Pinos, precisamente por su odio al hombre que, con las Leyes de Reforma, separó a la iglesia del estado y eliminó los enormes privilegios que la clase clerical detentaba, entre ellos los bienes de manos muertas, que significaban más de los dos terceras partes de la riqueza nacional en manos de los "representantes" de Dios en la tierra, los señores de la iglesia.

Fox, cristero de corazón, creyó que con el acceso del Partido Acción Nacional al poder en México, se eliminaba de un borrrón la historia, pues siendo ese partido emisario de los conservadores más acendrados, contra los que lucharon los liberales encabezados por Juárez, era más que suficiente quitar un cuadro para eliminar su obra y empezar a recuperar el protagonismo político de los hombres de la sotana.  

La verdad es que lo que vale del Patricio y de los Hombres de la Reforma, son los principios. México es un país plural y diverso, un país que no debe ser dominado por religión alguna, ni por partidos hegemónicos.

Los mexicanos, al amparo de las leyes liberales que la Constitución de 1917 heredó, gozamos de libertad para creer o no creer, y si creemos, hacerlo en la fe religiosa que nuestras convicciones nos dicten. Podemos hablar, escribir y expresar nuestras ideas con libertad y con respeto. Sabemos que la educación que recibimos es laica, como laico es el Estado mexicano.

Sabemos que en nuestro país podemos tener cabida todos, sin distingo de razas, ideologías y credos religiosos. Y esta es una herencia de las Leyes de Reforma y de las luchas de Benito Juárez y sus colaboradores, los hermanos Lerdo de Tejada, Guillermo Prieto, Altamirano, entre otros.

Los principios juaristas son valiosos para México, y son además necesarios para garantizar nuestras libertades.

Recientemente, y con el advenimiento del partido conservador (PAN), renacen las pretensiones de la derecha para recuperar privilegios que la historia ya ha condenado porque representan el retroceso y no el avance de los pueblos.

No es posible que una iglesia y sus ministros, pretendan asumirse como el alma de México. Aunque los creyentes no católicos sean pocos, son suficientes para ser respetados en su dignidad humana y para hacer valer sus derechos, pues la verdad espiritual no es cuestión de mayorías o de minorías, sino de respeto a la conciencia de las personas.

Juárez, y sus Leyes de Reforma, representa la mejor garantía de tolerancia, respeto y libertad. México debe conservar esos principios y hacerlos triunfar por encima de todo intento de retroceso.

Juárez no es un mito ni una entelequia, es una realidad histórica, jurídica y moral en el pueblo de México. A todos nos conviene , incluso a los conervadores, que los preceptos del Estado Laico, y las propias Leyes de Reforma, se mantengan vivas y palpitantes.

Este 21 de marzo, el gobierno de Veracruz quizo rendir honor al Patricio; sin embargo, el discurso oficial pronunciado por el Secretario de Gobierno, Lic. Reynaldo Escobar, fue más un panegírico de su jefe, el Gobernador Herrera Beltrán, que un reconcomiento a la gesta, no solo de Juárez, sino de los Hombres de la Reforma, sus principios y su sacrificio.

Un acto como este no debe servir para hacer pronunciamientos políticos ni alabanzas al hombre del poder en turno, sino para rendir honor a los hombres que le dieron a México lo mejor de sus vidas. Con todo, don Benito seguirá en la memoria de los mexicanos.

¿O no, maestro Diódoro?

DENISE DRESSER LE RESPONDE A CARLOS SLIM

laemolina 19/02/2009 @ 14:44

denise-dresser.jpgCarta Abierta a Carlos Slim

Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro.

He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro "Qué hacer para crecer" y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: "lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos". Y creo que usted piensa algo similar: lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso es bueno para México.

Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso y menciono las más notables.

Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en la cual los costos de telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara, la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.

Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anti-competitivas que personas como usted justifican.

Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que "las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos". Dice que ojalá no entremos a una etapa de "Sell Mexico" a los inversionistas extranjeros y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo, usted como inversionista extranjero en Estados Unidos acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup.

Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.??Usted reitera que "necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia". Pero al mismo tiempo, en días recientes ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego. Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresaTelmex las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión. Usted dice que la clase media se ha achicado, que "la gente no tiene ingreso", que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación.

El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: los consumidores gastan 40 por ciento más de los que deberían por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres. Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos.

Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen. Usted habla de la necesidad de "revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico" que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental? es el que le ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza. La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y cómo actúa; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.

Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis con el cual se iba a comprometer, de las características del nuevo modelo económico que prometería apoyar. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo, palabras más, palabras menos que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión.

Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió. Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento, es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado, que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y por ello aceptan la expoliación de un mexicano porque por lo menos no es extranjero.

Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidia su fortuna, o tiene algún problema personal, o es una resentida. Pero no es así.

Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansada de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansada de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear.

Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a serlo.

Denise Dresser

LAS CAMPAÑAS DEL 2009

laemolina 05/02/2009 @ 05:33

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Xalapa, Veracruz, febrero 4 de 2009.  

Los políticos -al menos en Veracruz- parece que aprendieron el arte de la grilla cuando estudiantes, formando las "planillas" para armar las inútiles y oprobiosas "Mesas directivas" estudiantiles. Oprobiosas, porque en Xalapa representaron conflicto, violencia, porros y mucha controversia, asi como en el puerto y otros lugares; inútiles, porque los estudiantes nunca hicieron algo valioso para sus instituciones y solo las usaron para satisfacer sus fines personales, cualesquiera que estos fueran.

Nuestos políticos, al parecer, ahi aprendieron las mañas y la manufactura de campañas y otras "estrategias" políticas. Y se refleja en las formas y métodos que actualmente usan para actuar en la política, la marrulla, entre otras. Por ejemplo.

1. Se pelean por las bardas. Pintando bardas, los candidatos creen que así es como le ganan al contrincante. Apenas inician las campañas, inicia también la guerra por las bardas, algunas se tienen ya en calidad de exclusivas. Torpemente, los candidatos y sus huestes, piensan que mientras más bardas tengan con su propaganda, más votos tendrán.

2. Se pelean por las calles, los árboles y los postes. ¿Para qué? Para colgar en ellos los pendones, carteles u otra especie de basura con la fotografía del candidato, pensando también que de esa manera "penetran" en los electores logrando su preferencia de voto.

3. Compran espectaculares, también creyendo que así es como su imagen se coloca en la mente del electorado para orientar el voto ante las urnas.

En general, la miopía de los "estrategas" de campaña -ahora asesorados por agencias de mercadotecnia- es de tal tamaño, que diseñan fracesitas de posicionamiento -siguiendo los consejos de Jack Trout y Ries- tan inútiles como insensatas y costosas, cuando en realidad lo que los electores necesitan es recuperar confianza en partidos y candidatos, y luego, escuchar propuestas inteligentes que realmente resuelvan sus problemas o satisfagan su sexpectativas.

Esta claro que hoy día -merced a los medios masivos- las campañas políticas dejaron de ser lo que fueron en tiempos pasados y en todo el mundo; hoy, se dice con insistencia, que la política esta "mediatizada" y, siguiendo a G. Sartori, parece cierto (solo parece) que lo que no esta en los medios, no existe. Pero esta es una medio verdad, o dicho sea de paso, Sartori nos esta diciendo una gran mentira, porque la miseria y la pobreza existen aunque no se vean en las pantallas de Televisa.

La política tiene que dar respuesta a las necesidades sociales; para eso existe. La política no es asunto de insensatos ni de frívolos. El hombre "light" no debería ser político, ni candidato a puestos de elección popular.

2009 es año electoral. Los rituales se deben cumplir para dar contenido a los mandatos constitucionales de renovar la cámara de diputados o representantes. No es lo mismo, se ha dicho, se candidato a diputado -local o federal- que serlo a presidente municipal o gobenador. Los diputados no son ejecutivos, obviamente, solo son legisladores y cuando más, gestores. Son estúpidas las acciones de candidatos a diputados que "ofrecen" propuestas como si de ellos dependiera lograrlas. Si lo fueran a alcaldes, probablemente podrían lograrlas si cuentan con presupuestos y si, además, las prioridades se los permiten.

¿Qué puede ofrecer un futuro legislador?

He ahi la clave del asunto y el talento del candidato. Lo cierto es que los electores nos sentimos fastidiados de escuchar sandeces y diatribas entre candidatos y partidos aduciendo los argumentos que, seguramente esbozaban cuando pretendían ser presidentes de la mesa directiva de la Artículo Tercero o de la prepa Juarez, o de cualquier otra secundaria o preparatoria. Incluso la facultad de derecho.

Mucho nos cuestan a los contribuyentes los monstruosos gastos del IFE y de las campañas políticas. Seremos objeto este año de verdaderos bombardeos de mensajes (spots) tontos, huecos, vacíos, estúpidos y falaces que los mercadólogos agringados les diseñan a los partidos y a sus candidatos. Política de basura y de basurero. ¡Ya veremos, Diódoro!

Ojalá y hubiese candidatos que dedicaran sus tiempos en los medios y sus recursos en las calles, a construir propuestas para legislar lo que los ciudadanos anhelan, y no lo que sus cúpulas partidistas les mandan. Veracruz vivirá tiempos especiales, porque se viene "la grande" más pronto que tarde. Y aqui hay un toro que ya respira agitado.

Los diputados deben responder a las expectativas de sus electores. Deben estar cerca de ellos, atenderlos, escucharlos y actuar de consuno con ellos, así las cúpulas se los cuestionen.

No votamos por las élites, ni por las burocracias partidistas, sino por ellos, por los legisladores.