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ATENIENSES POR XALAPA

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DESDE EL MACUILTEPETL... PARA COMENTAR Y COMPARTIR LO MEJOR PARA XALAPA... DR. CUAUHTÉMOC D. MOLINA GARCÍA

Si quieres escribirme

el-divorcio.pngQue la gente se divorcie en Xalapa, en México y en el mundo, no es nada nuevo.

Lo grave es que los conflictos matrimoniales provengan de la violencia familiar y que sus consecuencias sean graves para la pareja y, sobre todo, para los inocentes: los hijos. También lo delicado es que los divorcios tengan como base las dificultades económicas causadas por ingresos conyugales escasos, o nulos, para enfrentar los compromisos del matrimonio y la familia.

No se de dónde provenga la violencia en los hombres que maltratan físicamente a las mujeres, y viceversa, que tampoco tiene nada de raro, aunque ésta forma femenina de la violencia asume perfiles y contornos diferentes. Pero es violencia. Y venga ésta de dónde venga, ciertos componentes de la violencia intrafamiliar parecen ser asunto emanado de la pobreza económica y cultural y su consecuente marginación y, por supuesto de los ingresos bajos de las parejas, así como de trabajos no seguros e incapaces de proporcionar emolumentos decorosos.

No hay dinero, no hay amor, así de sencillo.

Y este es un punto que los enamorados -sobre todo si son demasiado jóvenes- nunca consideran, pues creen que sus padres los mantendrán por siempre. Personalmente, observo muchos casos entre la comunidad juvenil universitaria de la Atenas, justo en la Universidad Veracruzana. De pronto aparecen en la clase -incluso en semestres iniciales- jovencitas embarazadas a quienes les ganó el camión. Y entonces, una de dos: o los padres les casan, o los papás se encargan de ellos, mientras terminan la carrera.

Antes, cuando el título universitario era un boleto seguro a la clase media, puesto que era un factor gran de movilidad social, sobraban expectativas de mejoría económica, y las familias se consolidaban, al menos en ese sentido. Pero ahora, los títulos -y ya ni siquiera los posgrados- constituyen garantía alguna para acceder a puestos de trabajo bien remunerado.

Deberíamos tener una legislación civil más actualizada, aunque las leyes por sí mismas sean incapaces de preveer, y menos resolver los problemas sociales.

Por ejemplo, ¿no serían favorables leyes que impidiesen contraer matrimonio mientras las partes no fuesen capaces de demostrar al juez ingresos suficientes y duraderos para enfrentar las necesidades de la pareja y de los hijos? Porque no basta la punzada y la temperatura corporal para contraer nupcias.

Si bien es cierto que el matrimonio de suyo contrae un compromiso moral profundo, es en lo social y económico donde las realidades de ese compromiso se vuelven materia concreta. Así, mientras no haya seguridad económica -vista por el lado de los ingresos laborales-, los jueces no deberían matrimoniar parejas, pues al hacerlo, sin pruebas suficientes, se harían corresponsables del fracaso social del matrimonio.

Dirán "nueces" los juristas y los teóricos del derecho, pero las realidades sociales se imponen sobre las filosofías. No es posible concebir un matrimonio, mucho menos una familia, sin un trabajo que garantice ingresos que permitan una vida digna y decorosa; ya sea para pagar la renta de un departamento, o bien para adquirir la despensa y ropa necesaria para enfrentar las necesidades de la vida, las parejas deberían ser capaces de demostrar, ante la autoridad competente y la propia sociedad, que poseen los medios para enfrentar el compromiso social de hacer que la familia sea, en efecto, célula y fundamento de la sociedad. De lo contrario, la familia es puro discurso y fracaso garantizado.

Si las punzadas son muy fuertes, pues ahí esta la unión libre; pero, hasta que no haya evidencias de consolidación, no debería haber matrimonio.

Pues estas son puras conjeturas, pero no es posible ver parejitas que se casan con la mano en la cintura para luego, a la vuelta de unos meses o pocos años, tramitar el divorcio porque no pudieron con el paquete y entonces la desilución y el desencanto aparecen en sus escenarios de vida.

Eso de que en la vida no todo es dinero, es una gran verdad, y el Maestro JESÚS lo dijo, "no solo de pan vive el hombre"; pero... sin dinero, a la larga, el amor se acaba, sobre todo si por la juventud y las prisas no tuvo tiempo de madurar en el alma de las parejas.

¿O no, Diódoro?

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