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ATENIENSES POR XALAPA

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DESDE EL MACUILTEPETL... PARA COMENTAR Y COMPARTIR LO MEJOR PARA XALAPA... DR. CUAUHTÉMOC D. MOLINA GARCÍA

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Xalapa, Veracruz, 23 de septiembre de 2008. 

En verdad, esto es el colmo. Las propias autoridades veracruzanas han perdido de mira la brújula de la Constitución y de la laicidad que ella marca para el ejercicio del poder y para el comportamiento de las Instituciones públicas. El grado de subordinación de los actores políticos a los jerarcas de la iglesia católica romana ya es casi absoluto, y a la vez cínico, desde el punto de vista de las responsabilidades públicas de los funcionarios, no desde el punto de mira de sus preferencias religiosas, personales y familiares, las que son del todo respetables, pero íntimas, no públicas.

No es que las personas no podamos expresar públicamente nuestras preferencias fídicas, sino que, como funcionarios públicos y en el marco del ejercicio de la función, los individuos deben ser respetuosos con todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes.

Lo que el laicismo quiere es respeto para todos; es decir, que los ciudadanos sintamos la libertad de actuar y pensar de conformidad con lo que nuestra conciencia espiritual y religiosa nos demande. Pero, si actuamos en las institiciones públicas, debemos entonces actuar con respeto para todos, ya que en un Estado laico todos tenemos cabida, los creyentes y los no creyentes. Y no todos los ciudadanos son creyentes de una sola religión. Habrá que preguntarle a los cientos de miles de afiliados al IPE, y a sus pensionados, si todos ellos son católico-romanos, o si tal vez cientos o miles de ellos cultiven alguna opción evangélica cristiana, o acaso ninguna.

El Instituo de Pensiones del Estado, y su Director, don Abel Cuellar, llegaron al límite constitucional, sino es que francamente lo rebasaron en abierta violación.

Veamos:

 El pasado domingo 21 de septiembre, por cierto fecha de consumación de nuestra Independencia, el señor arzobispo de Xalapa, don Hipólito Reyes Larios, ofició una misa en el Hotel Xalapa, en el Salón Presidentes, para festinar el XXX Aniversario del Hotel Xalapa, hasta donde sabemos aún propiedad del Instituto de Pensiones del Estado de Veracruz (IPE), Organismo Público Descentralizado y propiedad real de los trabajadores al servicio del Estado. Naturalmente, el prelado no asistió de su propia rienda, sino invitado por los funcionarios públicos que dirigen el IPE.

El acto estuvo presenciado (presidido) por su Director, Abel Cuellar y por la lìderesa del SETSE, la maestra Acela Servín. Precisamos: no se trata de enarbolar un jacob¡nismo trasnochado, decimonónico e irracional, sino de invocar el Estado de derecho que nos rige que, por lo visto, es ya casi nulo, pues las propias autoridades son las que lo violentan.

Lo sorprendente, no obstante, no es que se celebren misas en un Hotel, lo cual también violenta el orden constitucional, sino que la autoridad haga mutis. Yo repito: el hombre debe completar su vida con espiritualidad, pues ella proporciona al hombre un sentido profundo de su existencia dotándole de valores morales útiles para conducir sus vidas por el camino recto y justo, precismente como Job: aspirar a ser hombres rectos y justos, temerosos de Dios y apartados del mal.

El hombre es un ser pensante, pero también es un ente fídico, es decir, un ser que cree y tiene fe. Personalmente pienso que el conocimiento sin Dios envilece a los hombres y les hace seres tristes y perversos. Pero el culto y la alabanza a Dios deben constreñirse a los ámbitos creados para ello, tanto porque son espacios a ello destinados, como porque así lo señala la propia Ley mexicana.

Pero en todos los casos, son las personas las que asisten a ellos como tales, como seres humanos y no como funcionarios, o incluso como representantes de organizaciones, si éstas agrupan a individuos que, por sí mismos pueden o no simpatizar con las creencias religiosas de sus dirigentes. Los dirigentes deben respetar la individualidad religiosa -o incluso política- de sus agremiados representados. Es lo correcto y lo justo. Nadie puede representar la conciencia de los otros, y eso es lo que garantiza el Estado Laico. El corporativismo me parece inmoral, tanto en política como en religión, ya que lesiona la libertad de conciencia de las personas.

Para que todos podamos expresar nuestra intimidad espiritual y religiosa en un ambiente de libertad y tolerancia, necesitamos un Estado que nos garantice tales libertades, de modo que los ciudadanos expresemos nuestras vocaciones religiososas y espirituales en iguales circunstancias. En México cabemos todos, y todos debemos trabajar desde nuestros propios radios de acción para defender el Estado Laico. En México debemos convivir todos, juntos y en armonía, tanto los propios como los extraños. Y para ello es preciso respetar y hacer respetar la Ley.

El Estado laico esta hecho para garantizar, además, que las propias iglesias -incluida la católica romana- sienta vivamente la libertad de implementar las mejores estrategias para crecer y desarrollarse. Las iglesias cristianas evangélicas también. Todos, absolutamente todos, estamos en ese derecho mientras observemos y respetemos las leyes; todos tenemos la libertad más absoluta para expresarnos en conciencia y en verdad según la fe, la convicción y la espiritualidad en la que hayamos nacido, o la que hayamos adquirido durante nuestras vidas.

Pero el IPE se pasó de la raya.

Ahora, Diódoro el Ilustrado y un servidor, le preguntamos respetuosamente al señor gobernador del Estado, don Fidel Herrera Beltrán:

¿Veracruz, es aún una entidad laica?, ¿no acaso con la misa del IPE, en instalaciones públicas, se violentó el mandato constitucional federal?

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