Xalapa, Veracruz, 25 de septiembre de 2008.
El estadista inglés Winston Churchill sentenció que "el éxito no es definitivo, ni el fracaso es total".
Y es que las discotecas, tan exitosas duante los 70, 80 y 90, sirvieron durante esos años para la diversión y el baile; luego, más recientemente, dejaron de ser lo que eran y se transformaron en "antros", y en estos desaparecieron las pistas de baile y devinieron, con el tiempo y la complacencia de las autoridades municipales, en auténticas cantinas en las que "el genio" de sus dueños les hizo concebir la perniciosa promoción de la "barra libre", patrocinados por sus proveedores y adulterando las bebidas para embrutecer a sus clientes, en su mayoría jovencitos recién credencializados por el IFE. Movidos por "lo barato" y por el chupe gratuito, los chavos inundaron los establecimientos viernes a viernes.
Los fines de semana fueron -y son aún- escenario de desmanes y fatales accidentes que han puesto de duelo a más de diez familias. No nos espantamos, nosotros también lo hicimos, pero quizá con una característica notable: no teníamos auto y por ello nunca nos pusimos en esos riesgos: conducir y matarnos, o matar a otros.
Recordamos "hora Méndez", que lo único que provocó fue trasladar las cantinas juveniles (los "antros") a los municipios vecinos. Como haya sido, la medida fue saludable, pero trianual. Ahora debe volver a aplicarse, pero con acuerdos coordinados con Banderilla, Tlalnehuayocan, Coatepec, Dos Ríos, Emiliano Zapata y hasta Jilotepec. Debería haber dureza, firme e implacable, en torno a medidas de seguridad, venta de alcohol y horario de cierre.
Pero ahora, los empresarios cantineros se quejan de que sus ventas y negocios de embrutecimiento juvenil van en picada, porque sus ingresos han disminuido en cerca de 80 por ciento debido; aducen ellos que la causa son los "rumores" de que el crimen organizado se ha filtrado en sus negocios, y que por esa razón sus clientes -adolescentes y jovenes universitarios- se encuentran asustados y han dejado de frecuentarles.
Ante los medios locales, los antreros han declarado a voz en cuello que "en Xalapa no pasada nada", y que los levantones, las extorsiones, las violaciones, los abusos, la venta de droga y los atropellos contra los jovenes, especialmente las jovencitas, son una vil mentira puesta en circulación por perversos que no los quieren.
Pero, los jóvenes, testigos presenciales, dicen otra cosa muy diferente. Dicen que si es verdad todo lo que se dice y comenta. Los "antros" se han convertido en centros de embrutecimiento indiscriminado y en centros de distribución y venta de droga. Hay acciones ilegales visibles, ambición de vender a como de lugar y violación de normas y reglamentos, inseguridad y riesgos.
Frente a la situación que viven, los empresarios antreros amenazan con cerrar sus puertas a fin de año si las cosas siguen como van. ¡Vaya amenaza! Creo que es la mejor de las amenazas jamás escuchada en todos los tiempos y creo que la sociedad veracruzana se los agradecería infinitamente.
Precisamos el punto:
Todos necesitamos de espacios para la diversión. Nos gustaría que hubieran en Xalapa centros nocturnos para tomar la copa, escuchar buena música viva, bailar y echar el "desma", tanto para adultos como para adolescentes y jóvenes "en edad IFE".
Sin embargo, lo grave de los referidos "antros" gira en torno a varios puntos:
1. Las autoridades hacen mutis real en cuanto al control sobre ellos.
2. No se vigila a quien se vende alcohol, pues de hacerlo se les acabaría el negocio a ambos: dueños e inspectores municipales.
3. Carecen de medidas de proteción civil: no hay salidas de "urgencia", no de emergencia.
4. No se supervisa la hora de cierre.
5. Se alcoholiza a todos, sin importar la edad.
6. Se venden sustancias ilegales: drogas, pastas y toda clase de enervantes. Es "lo normal".
7. No exigen los antros programas de "conductor designado", como medida indispensable y obligatoria para admitir clientes y venderles.
Es loable que los jóvenes busquen otras opciones de diversión. Mejor en casa, con los amigos y los conocidos. Creo que los padres deberían (deberíamos) estar más atentos de esto.
Señores "antreros":
Busquen estrategias adecuadas para sus negocios. Sean creativos, introduzcan medidas de seguridad materiales, físicas y morales.
Sean responsables; piensen que sus clientes son jóvenes que merecen un trato decoroso y que lo que ellos buscan es diversión. Y ustedes, en el afán de hacer negocios, les venden de todo y en cantidades desmedidas y en ambientes inseguros y sospechosos.
Y las autoridades, ¡que hagan lo que deben hacer!
¡Todos los atenienses y los veracruzanos se los agradeceremos!

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