Xalapa, Veracruz, 27 de septiembre de 2008.
Mientras en épocas pasadas los estudiantes eran un factor de lucha social, hoy parecen estar amarrados y pasivos, sordos y mudos; se podría decir que bastante bien controlados.
En efecto, cuando se trataba de defender alguna causa popular, ahí estaban ellos protestando, tomando calles y asumiendo una postura conciente en la defensa de los intereses populares. Cierto, había grupos manipulados para beneficio de algunos listos, quienes, desde los pasillos de palacio —o de la rectoría de la UV— hacían correr dinero a chorros para aprovecharse de las inquietudes y los ímpetus juveniles, y muchas veces de sus carencias materiales. Pero, los buenos estudiantes lo son no solo en el aula y en el estudio formal fuera de ella, sino también demostrando su conciencia social, cuando otros grupos de la sociedad solo viven para conformar sus intereses personales o de clase.
Hace unos dos años, un estudiante de Contaduría murió frente a la rectoría de la UV, aquí en la Atenas, atropellado por uno de tantos cafres del volante del servicio público de transporte. Hubo silencio de casi toda la comunidad estudiantil de la zona universitaria, a excepción de algunos estudiantes de Ingeniería que hicieron valer la justicia a favor de una madre humilde y desamparada que perdió a su hijo debido a la imprudencia del chofer de la unidad. Pero en contraste con la protesta bien fundada de esos jóvenes, sus demás compañeros de las facultades de la zona hicieron gracioso mutis.
Algunos jóvenes consideran que esas acciones de demandar justicia de modo público, son actos de grillos y revoltosos, de malvivientes y falsos estudiantes. Los estudiantes decentes —fresas y timoratos— deben mantenerse ausentes porque no resulta “chic” entrometerse en asuntos propios de perredistas, campesinos, obreros y miembros de los 400 pueblos.
Hoy, el gobierno autoriza un duro golpe a la economía familiar con las nuevas tarifas del transporte público. Pésimo, contaminante a más no poder y operado por personal incapacitado, inculto, inconciente y desalmado que conduce las unidades como si llevaran animales y no personas que merecen respeto y consideración, ya si son estudiantes y amas de casa, y mejor aún ancianos. Nadie protesta, todos sumidos en su conveniencia. En otros tiempos, fueron los estudiantes el acicate y el motor de defensa de las clases populares.
Ya no hay inquietud juvenil que no sea para embrutecerse en “el antro” y ahí sí, cometer toda clase de tropelías, dentro o fuera de ellos.
Esto a colación porque en Minatitlán, unos 600 estudiantes de la UV tomaron la calle frente a las instalaciones universitarias de aquella región, precisamente para protestar por el golpe a la economía familiar.
Precisemos:
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Nadie aboga por el desorden social.
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Nadie desea regresar a los viejos tiempos del porrismo, felizmente superado en la UV.
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Nadie quiere violencia ni atropellos a la ciudadanía.
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Nadie desea violentar más el tránsito agobiado de la ciudad.
Pero… si que la sociedad proteste, que grite, ya dejando de comprar gasolina un día o dejando de usar el celular otro día, apagando las luces y otros aparatos eléctricos a una hora predeterminada, o bien descolgando los aparatos de Telmex una hora, o simplemente marchar por las calles respetuosamente haciendo acto de protesta por los atropellos y abusos contra el pueblo.
Los grupos políticos llevan, todos, agua a su molino y en todo tratan se "sacar raja". Solo la sociedad civil, la auténtica, tendría causas y banderas legítimas, honestas y ciudadanas. Los estudiantes están entre ellos...
Eso era todo, Diódoro...

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