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ATENIENSES POR XALAPA

Para difundir los valores de nuestra Ciudad, sus tradiciones, su cultura, su belleza, sus problemas y soluciones...
DESDE EL MACUILTEPETL... PARA COMENTAR Y COMPARTIR LO MEJOR PARA XALAPA... DR. CUAUHTÉMOC D. MOLINA GARCÍA

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Xalapa, Veracruz, 30 de septiembre de 2008. 

 

Un verdadero accidente es aquél que ocurre de modo fortuito, es decir, que es ocasional, imprevisto y naturalmente no provocado por la voluntad humana. Muchos de los eventos que vemos en Xalapa, y en todos lados, en realidad son “incidentes” y pocos de ellos, muy pocos, auténtico accidentes. Nos referimos, por supuesto, a los eventos viales y automovilísticos.

¿Qué lleva en la mente el conductor de automóviles de la ciudad de Xalapa? Bueno, en realidad la pregunta aplica para los chafiretes de casi todas las ciudades mexicanas, exceptuando quizá algunas del Bajío. Lleva muchas cosas, como veremos.

Tenemos aquí en la Atenas calles estrechas y retorcidas y sin configuración para la circulación automotora; hay en Xalapa una topografía de altibajos y muchos vehículos por habitante (el segundo índice nacional, luego de Tijuana); además tenemos conductores que, encima de todo, asumen que saber conducir un automóvil es solamente cosa de volantear, “meter velocidades” y acelerar osadamente sin el mínimo respeto a los demás, tanto a los otros automovilistas como los peatones que, para variar, caminan como en recuas. Y si no, ¡véalos atravesar la calle de Enríquez!

Carentes absolutos de educación vial, los xalapeños los que conducen y los que caminan se transforman radicalmente (como casi todos los mexicanos) cuando se ponen al frente de un automóvil, y más aún si éste es caro, lujoso y de reciente modelo, pues sienten que el auto les reemplaza su baja autoestima y su mediocridad emocional y mental. El resentimiento social parece confinarse con la marca del automóvil y el ego sale a la palestra. Si es un Vocho no es lo mismo que si es, cuando menos, un Jetta o mejor aún, un BMW.

Si al frente del volante va una dama elegante y retocada, la cosa no cambia, más aún si vive en Las Ánimas y conduce Toyotas, Hondas o Explorer, y todavía más si es esposa de algún funcionario de palacio segundón, tercerón o cuarterón. Con el celular en la mano, ciertas damas son, además de imprudentes, necias, con la única diferencia de que no mientan la madre, y si lo hacen, suelen ser más refinadas que los varones.

Son pocos los verdaderos accidentes en Xalapa.

Lo que realmente ocurren son incidentes cometidos por la imprudencia, y dentro de ella algunos componentes tales como los siguientes: soberbia, altivez, ausencia de educación, falta de respeto a los demás, agresividad y brutalidad, barbarie y salvajismo, prepotencia y sensación de poderío cuando se esta al volante. El auto y la marca cambian la personalidad del hombre mediocre, del hombre enano. Esto es lo que lleva en mente un conductor local, jarocho o mexicano en general.

Todas estas características, o “ricas cualidades” de la cultura mexicana, provienen de una concepción de que el automóvil llena nuestros vacíos existenciales y nos hace sentir justo lo que no somos. Gracias al automóvil “somos lo que sentimos que los demás piensan que somos”. Esto nos define a la perfección como mexicanos enanos, como bien decía José Ingenieros cuando hablaba del hombre mediocre.

Si los atenienses, y en general los mexicanos, fuésemos educados, seríamos consecuentemente mucho más correctos y corteses al conducir y entonces los “accidentes” serían nulos. No tendríamos necesidad de los semáforos, ni de señalamientos de tránsito y las compañías de seguros verían a la baja sus ventas de pólizas, excepto quizá las de robo. Pero sucede que no es así, lamentablemente, no al menos en esta parte del país.

Un conductor “chafirete” y nimio es aquél que no deja pasar al «1x1» (“y así pasamos todos”) en los cruceros; es un enano, o más aún aquél que únicamente lo hace cuando hay letrero que lo indica, entonces es todavía más gris y anodino; un conductor que no se deja rebasar en carretera o avenidas, es un oscuro mental; un automovilista que usa el claxon , justo apenas prenderá el verde del semáforo, es un enano absoluto; un conductor que mienta la madre del mismo modo, con los frenos de aire o con el acelerados como los choferes de autobuses y los camioneros es un mediocre y un resentido social, y también un enano atrofiado que es además de mentecato y soez. Un automovilista que se estaciona en doble fila, o en entrada de cochera doméstica es enano, estulto y desconsiderado.

Todos los pseudoaccidentes que se cometen por conductas derivadas de la estulticia, la altivez, la prepotencia, la agresividad social y la mediocridad son todo, menos accidentes.

¿Cuántas pérdidas de vidas humanas y materiales podrían evitarse si tan solo fuésemos corteses y afables al conducir?

Todo es cuestión de actitud; las actitudes generan conductas, de tal suerte que de tales actitudes, tales conductas.

Aquí es donde el gobierno municipal debería implantar políticas públicas para influir en las actitudes de los conductores con el fin de educarlos. Todo debería empezar desde la venta de automóviles nuevos, luego en la concesión de la licencia de conducir. Es cosa de creatividad y talento para implementar programas en este sentido.

Así que, con todo y semáforos “inteligentes”, cámaras de video en calles y avenidas de la Atenas, si el conductor no cambia su comportamiento frente al volante, las cosas seguirán igual o peor.

Ojalá los atenienses, jarochos y chilangos visitásemos las ciudades del Bajío mexicano: ¡Ni parece que estamos en México!

¡Aprenderíamos a conducir y a ser mejores ciudadanos!

¿Qué piensas de esto, Diódoro?

Un Comentario »

  1. Muy bueno tu blog, con información variada y sobre todo muy ameno para leer. Saludos paisano

    BeTTo

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