
Xalapa, Veracruz, 3 de octubre de 2008
El Nuncio Apostólico Christophe Pierre sentenció que la falta de seguridad se debe a “la pérdida de valores y a la cultura de la muerte”. Así dijo el Nuncio a su llegada a Veracruz para dictar una conferencia en la católica universidad Cristobal Colón. Y tiene sobrada razón el alto jerarca eclesiático.
Y es que todos decimos lo mismo, ya que todo tiene que ver con las actitudes, y como trasfondo de éstas, los valores. Sin lugar a dudas, los valores son la clave de un comportamiento ético y ajustado a derecho. Si nuestro comportamiento estuviese ajustado a los valores, entonces el derecho, los juzgados y los tribunales no existirían; pero lamentablemente no es así. Las leyes se hicieron no para los justos, sino para las transgresores, como nosotros, los simples mortales y hombres del mundo secular. Bueno, así pensaba yo hasta antes de la aparición de los pederastas, que sabemos siempre han estado "ahí", pero no había prensa ni medios de comunicación que los diera a conocer. Había "rígidos controles", como en el gobierno.
Pero veamos:
El que los ciudadanos declaremos que la pérdida de valores es mortal para la sociedad, tiene poca relevancia, aunque sea una verdad de a kilo. Lo preocupante es que lo digan los señores curas, esos personajes que durante el siglo XIX mexicano se sintieron dueños de las conciencias de los mexicanos (y lo fueron), que retaron al gobierno, lo desafiaron y pugnaron por hacer valer su ley, aún en contra de los intereses supremos de la patria y de su progreso. La historia está ahí, y nada tiene que ver que la hayan escrito "los triunfadores". Son hechos, datos y circunstancias perfectamente documentados y son independientes de quienes hayan salido adelante en los sucesos de La Reforma.
Pero más grave aún es que quienes hoy enarbolan el eticismo y la moralidad en todos los asuntos de la vida cotidiana —pues los curas opinan de todo y para todo, y los medios masivos les otorgan espacios privilegiados— sean quienes al mismo tiempo violenten el orden moral señalado por el Maestro Jesús, el Mesías, nuestro Señor y Salvador.
Grave tambien es que esa visión que ellos postulan, la quieran imponer como la única válida y aplicable para México. Una versión de la "verdad única".
Veamos:
Ayer, elementos de la Dirección de Tránsito y Vialidad del municipio de Veracruz, intervinieron por la noche al padre Ángel Castillo López, adscrito a la diócesis de Veracruz, después de que lo detuvieran alcoholizado y al volante de su lujosa camioneta en las calles muy emblemáticas de González Pagés y Abasolo, donde la vida suena de noche, allá en el bullanguero puerto.
Los agentes de tránsito lo sorprendieron porque manejaba como verdadero energúmeno su camioneta Honda, tipo CRV, modelo 2008, color rojo, placas de circulación XZK-6916, justo como la que hubiera usado el Señor Jesucristo, si viviera físicamente en nuestros días. Y Yeshúa, ha Mashiaj VIVE, pero de otra manera en nosotros.
Imagínese el lector: si esos vehículos portan los curas de trinchera, ¿qué no tendrán los clérigos de alta jerarquía?
Pero la pregunta es: ¿La compró la diócesis? o ¿la adquirió el gobierno? ¡Qué lo averigue Diódoro!
Por si fuera poco, el señor cura intentó agredir a los representantes del orden, quienes le sorprendieron acompañado de una trabajadora sexual (una prostituta, pues), a quien intentaba obligar a proporcionarle sus servicios dentro de la piadosa camioneta, seguramente para ahorrarse el Motel o para no quemarse al salir de él. Sin embargo, las misericordiosas, magnánimas, compasivas y devotas autoridades policíacas le dejaron en libertad, luego de tres Aves Marías y otros tantos Padres Nuestros.
Yo digo una cosa:
Que todos tenemos nuestras pasiones, nuestros desvaríos y perversiones, no hay la menor duda.
Ninguno de los hombres del mundo podríamos lanzar la primera piedra; de noche, esta más que visto, todos los gatos son pardos.
Pero nosotros somos gente del mundo secular, y no hombres de Dios… Así las cosas, si que tenemos problemas de valores, señor Christopher Pierre … Y si los señores curas son los que piden abatir el Estado Laico para enseñar moral y religión en sus espacios y escuelas, pues si que iríamos en picada… derechitos al Seol.
¡Dios nos guarde, Diódoro!

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