
Xalapa, Veracruz, Octubre 21 de 2008.
Mandatario no es el que manda, sino el que obedece. Mandatarios son los políticos, es decir, los gobernantes, solo ellos.
¿Quienes son los políticos? Aquéllos que han sido electos por el pueblo para desempeñar una función pública y por ello deben ejecutar lo que el pueblo les manda, puesto que él les eligió. Por eso eso son mandatarios. Cada elección pública es, en realidad, una contratación en la que el pueblo "contrata" a sus gobernantes y representantes populares: gobernadores, presidentes de municipios (en México no hay "alcaldes"), presdidentes de la república, diputados federales y locales y senadores. Estos son los políticos.
Todos los demás, con el respeto que se merecen, son administradores públicos, aunque actúen políticamente. El problema es que muchos administradores públicos -altos, medios o medianos burócratas- se sienten políticos, sin serlo (aunque lo sean en actitud y conducta), y además necesiten actuar como tales para poder mantenerse en sus puestos y en la ubre presupuestal.
¿Cuánto debe ganar salarialmente un funcionario público (político o administrador público)?
Los sueldos, en la administración municipal, estan fijados por los cabildos, con base en previsiones asignadas por los congresos locales; y así respectivamente a nivel federal.
El Presidente JUAREZ decía que los funcionarios deberían sujetarse a los sueldos en la medianía que la asignación presupuestal les asignase, y detentarlos con dignidad; ahora diríamos que con aficacia, además.
Se ha pensado que los políticos y los funcionarios (servidores públicos, dicen las leyes ahora) deben ganar más de lo común, para evitar que algunos pillos incrustados en la administración pública se enriquezcan a las "sombras del poder". Sin embargo, aún con altos sueldos, de todos modos se enriquecen, pues así lo demuestra la experiencia.
En consecuencia, lo que debería pensarse es diseñar un sistema de pago con base en competencias. Para empezar, los mentados "funcionarios" deberían ser aquéllos que el mérito y la eficiencia ejecutiva y administrativa les hiciese acreedores a tales puestos. Lo común es que lleguen los compadres y los comprometidos desde las campañas políticas preelectorales. Ahora son los que contribuyen a las campañas en "algo".
Si los administradores públicos fuesen hombres de carrera y con mostrada eficacia, deberían percibir emolumentos como los ejecutivos en las empresas: es decir, con base en desempeño, en resultados y en logros.
Ahora, en el Ayuntamiento de Xalapa, se debate la disminución de sueldos de los funcionarios municipales, desde el "alcalde" (cargo que no existe) hasta los de menor rango.
La gente cree que así es como se se hace justicia; y es que no piensa en las prestaciones, las compensaciones fuera de la nómina y los viáticos y el pago de servicios. Diódoro sabe más al respecto.
Lo que si es oprobioso es el dispendio por incompetencia, por corrupción, por negligencia y por estupidez. Y también es oprobioso que ganen por encima de los sueldos del mercado local, lo cual es además indignante para el obrero, el campesino y el ciudadano común. En general para todo aquél que paga impuestos y mira, en sus politicos y gobernantes, la arrogancia del poder y no la vovación de servir en tanto lo que son: mandatarios al servicio y órdenes del pueblo.
Bajen los sueldos o no, de todos modos habrá ladrones, ineficientes, oportunistas trampolineros y sinverguenzas; lo que se necesita es que los mentados "funcionarios" perciban sus sueldos con base en eficiencia. Que ganen lo que se merecen por la calidad y eficiencia de su trabajo como ejecutivos públicos y no por sus habilidades para lamer las botas al de arriba, el que le puso y le sostiene.

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