En Xalapa "es público y notorio", y en otras ciudades del estado de Veracruz, no menos, y quizá mucho más. Mientras menos cultos son los lectores (en caso de que los haya), los medios tienden a ser más escandalosos y amarillistas, golpeadores y chayoteros. Por eso, precisamente por eso es que venden ejemplares y espacios publicitarios.
Pero en todo el país el asunto se resuelve de la misma manera : los medios de comunicación se ocupan de la política debido a que es el negocio más importante que explotan. Puede decirse que sus ingresos provienen cada vez y en mayor monto de los negocios de la política entre propaganda institucional de los partidos, el gobierno y los propios políticos. Muchos de ellos -los políticos- pagan fuertes sumas de dinero a los columnistas chayoteros para ventanearlos, mencionarlos, citarlos, asociarlos o simplemente ubicarlos en situaciones y coyunturas que consideran pueden ser provechosas. Los políticos invierten en los medios, y éstos -gustosos- aceptan la circunstancia.
Por supuesto, los ingresos oficiales provenientes de los presupuestos autorizados por el IFE para el consumo propagandístico político han sido más que cuantiosos, y con mucho han llegado a superar el gasto público asignado a, por ejemplo, la educación o la obra pública social en muchos municipios del país. Ha sido, sin duda, dinero tirado a la basura porque una sociedad no educada en poco, o en nada, contribuye a la democracia.
Muchos medios "de comunicación" se dedican exclusivamente al ventaneo y al golpeteo de políticos, principalmente de gobernantes, y con el sofisma de que hacen "análisis político" extraen jogosas partidas de los presupuestos públicos mediante la justificación del gasto en partidas tales como "comunicación social" y otras expresiones de la burocracia institucional. Todos los actores políticos anhelan blanquear sus imagenes y "percepciones" públicas ante los hombres del poder, no ante la sociedad. Esta, en realidad, poco les importa.
El escándalo les favorece a las empresas de comunicación, pues de eso viven. Mientras tanto, la sociedad clama por medios de comunicación veraces y efectivos que, cuando menos, informen éticamente el "qué, quién, cuándo, dónde y el por qué" de los sucesos cotidianos. Pero con los flujos presupuestales, el gobierno calla, concede, libera o contrae información, y los dueños de los medios -incluyendo a los reporteros y editorialistas- callan o hablan, según la conveniencia y los monto$ del negocio político-editorial. Todo es cuestión de las válvulas que liberan el gasto de las dependencias encargadas de cuidar la imagen de los gobernantes. Muchas estaciones de radio -que antaño se dedicaban a la música y al espectáculo- hogaño se avocan a la política, por eso tienen entre sus programaciones a los noticiarios, cuyos contenidos básicos son políticos.
Muchos políticos -de todos los niveles y tamaños- incluyendo a los aspirantes a cargos de elección popular y líderes de organizaciones de todo tipo, anhelan aparecer en las columnas de las principales publicaciones nacionales; y los de provincia -los citadinos y los pueblerinos- hasta lamen las botas de los dueños de los medios con tal de ser mencionados o de que publiquen sus eventos, inspirados con el único fin de recibir, aunque sea débilmente, los reflectores de los medios locales.
Muchos de ellos usan, incluso, el nombre de organizaciones fraternales que poco o nada tienen que ver con la política, por la sencilla razón de que sus fines son distantes, y hasta ajenos, de los de las organizaciones propiamente políticas. Pero como tales ambiciosos carecen de plataformas, usan las que tienen, no obstante que sus reglamentos y estatutos los prohíben y sus miembros los toleran, pensando que así "salen de sus cuatro paredes".
La política es y ha sido un gran negocio a costa de la sociedad. Xalapa, y en general el estado de Veracruz, tiene entre sus ricos a los políticos y funcionarios. Pocos paisanos han hecho sus fortunas merced a sus actividades empresariales y de negocios generadores de empleo e impuestos al erario; aqui las fortunas de peso provienen de la política.
Así pues, ya veremos los negocios de la política durante 2009; un año de serias restricciones macroeconómicas y macro financieras, condiciones que orillan a que ahora, más que nunca, la política sea un espacio exlusivo para los empresarios ricos, pues ellos son los que tiene el dinero para financiar campañas en los montos necesarios. Y cuidado con el dinero del narco. Las ventanas están más que abiertas, muy abiertas.
Bueno fuera que los medios de comunicación, sin abandonar sus jugosos negocios, crearan espacios para educar a la sociedad en los valores genuinos de la política, en los valores de la competencia partidista, en la civilidad, la tolerancia y el respeto, cuando menos. Bueno fuera que pugnaran porque las campañas fueran más creactivas y propositivas, y que lejos de favorecer el chisme, se abocaran a las propuestas y a las ofertas políticas reales de candidatos y partidos. Los medios bien pueden ayudar en esto. El problema es que no le$ intere$a.

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