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ATENIENSES POR XALAPA

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DESDE EL MACUILTEPETL... PARA COMENTAR Y COMPARTIR LO MEJOR PARA XALAPA... DR. CUAUHTÉMOC D. MOLINA GARCÍA

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omar.jpgEscándalo mayúsculo el mega fraude hecho a los cañeros de la región de Cardel, Veracruz. Más de 3 mil familias en crisis financiera, aunado todo al desempleo en la región, los problemas de liquidez de los ingenios, los precios de la caña y el azúcar en los mercados nacionales e internacionales, el precio de los energéticos que mueven el transporte, entre muchos más.

Se abordó el problema en un programa local de emisora privada, TV Azteca.

Punto y Encuentro, conducido por un muchacho burlón, quien con sonrisa verdaderamente estulta se dedicó a enfrentar a los participantes invitados. Uno de ellos, polemista genético y camaleón de la política, diputado ahora por la izquierda -antes lo fue por el PAN-, y además abogado de fuste; y el otro, también abogado, pero de la causa de los defraudados.

¿Acaso el periodismo serio consiste en promover confrontaciones entre los entrevistados y eludir el análisis de fondo?

El problema de marras es, más que un asunto financiero y jurídico -fraude o adminstración fraudulenta-, un verdadero problema social. Como tal, mereció ser abordado con la seriedad y profundidad del caso. Es a lo que aspiramos los televidentes y los propios afectados, y no a ver un circo pseudoperiodístico muy al estilo de esa televisora.

Incluso los propios invitados no cejaron en imputarse mutuamente las mermas en el "negocio" que traen entre manos. El diputado, tratando de obtener "raja política", como bien dicen los grillos; y el otro, el de la causa, quejándose de "haber perdido" poco más de un millón de pesos por causa del primero. Millón de pesos que, con gran cinismo, adujo ceder "bondadosamente" a la causa de los agraviados.

El conductor del programa se dedicó a provocar el amarre de navajas entre ellos, como si estuviera en una pelea de gallos. Gozó hasta el cansancio del enfrentamiento entre sus invitados, que él mismo procuraba acrecentar, lo cual demostró con su casi permanente sonrisa pletórica de sandez.

No invitó a un tercero involucrado, también diputado (pero del partido oficial en Veracruz) y titubeando con sorna, no supo qué decir cuando uno de los presentes le preguntó si lo había o no invitado. Seguramente se trata del partido al cual sirve, como conductor del programa.

El periodosmo es cosa seria; más cuando se abordan problemas sociales como el que se trata. Los cañeros de la región de Cardel han sido timados; no hay garantías ni activos fiancieros para liquidarles lo que se les ultrajó y la única esperanza que tienen es recibir 25 millones de pesos que, repartidos entre todos, apenas si alcanzarán para cubrir sus daños. Que los culpables estén en la cárcel es lo único a lo que aspiran.

Los televidentes -de paga o no- aspiramos a una televisión socialmente seria y responsable, además de la del entretenimiento. También desearíamos una prensa crítica y generadora de opinión; generadora, no manipuladora de la opinión pública y de la opinión de los públicos, que es cosa distinta. México necesita de informadores, presentadores y conductores que orienten y contribuyan al análisis de los asuntos públicos de manera académica y preparada.

Vemos con tristeza que cualquiera accede a los medios en calidad de periodista, ahora se dicen ellos mismos "comunicadores". Pero la sociedad, que poco lee y solo mira únicamente frivolidades en la TV, esta en el vacio informativo, y con ese vacio sobreviene la inconciencia social y política.

Pero el conductor de "Punto y encuentro" solo buscaba audiencia y mejorar su reputación "periodística" entre los suyos. El público acongojado a quien se dirigía (los defraudados) mereció respeto y seriedad en el tratamiento de su problema. Y por desgracia, no lo obtuvo.

En cambio, el ring del programa tuvo a dos contrincantes y a un réferi espectaculares.

¿Cómo la ves, Diódoro?

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